La noche casi había acabado, la luz del sol se asomaba por el horizonte. Sus ojos resplandecían entre los árboles. Miró a ambos lados y se preparó para emprender vuelo.Sus majestuosas alas azules surcaron el alba.
Se detuvo en la cornisa de una ventana, la abrió y entró, se detuvo en medio de una cama vacía.
Una mujer entró.
-Hija, despierta.
-Buenos días mamá.
No hay comentarios:
Publicar un comentario